Detox en Las Caldas

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Me enfrento al resumen de mi escapada Detox* al balneario de Las Caldas con un problema: no sé ni por dónde empezar. He vivido y sentido tantas cosas en 3 días que un blog y sus palabras se quedan cortos para transmitirlo.
Empezaré por deciros que, al cabo de 24 horas apenas, mi cuerpo ya no era el mismo. Me sale seguir con el hecho de que descubrí, gracias al impresionante arte y a la pasión de un cocinero muy especial, que la verdura es mucho más que lo que nos cuentan, que los sabores y las texturas que ofrecen son infinitas, y que comer sano y vegetariano es igual (o mucho más) de gustoso y agradecido que de ingerir alimentos calóricos y más pesados. No puedo tampoco obviar el increíble equipo humano del hotel. Dejarte llevar, mimar, cuidar por los tratamientos y la agenda que te preparan es realmente impactante. ¿El contenido de mi estancia? Unos menús de alta gastronomía detox, inspirados en parte por la medicina china y fundados en una lista de alimentos de bajo aporte calórico y alto aporte nutritivo (fuera lácteos, proteínas animales, azúcares refinados y gluten), tratamientos como el Hydro Fango (en el que te cubren el cuerpo y lo reequilibran con algas) y la estimulación bioenergética (a través de masajes con ventosas y corrientes en partes determinadas de tu cuerpo) cada mañana, y un descubrimiento absoluto: el Watsu. Este último me dejó verdaderamente tocada. Se trata de una suerte de masaje dentro del agua. Su principal característica es la de dejarte llevar por una persona, el masajista, y confiar. No os quiero contar mucho más porque creo que no se puede contar. Solo puedo deciros que jamás creé un vínculo tan profundo con un desconocido en tan poco tiempo. ¿Y qué más deciros de lo vivido?
Según pasan las horas y los días, notas que tu cuerpo se hace más ligero, tu ritmo se hace más tranquilo, y el hotel, sus impresionantes instalaciones, su precioso y verde entorno hacen que quieres que así sea. Todo se hace agradable, tranquilo, y os juro que volví a conectar con una parte de mi misma que había olvidado: la del ritmo natural y de la tranquilidad. Tres días se me hicieron muy cortos y me hubiese gustado quedarme más.
Sí, es verdad, Asturias es mi patria querida, pero añadiré el Balneario de Las Caldas a mi repertorio de paraísos terrestres. Un paraíso que te hace viajar a un lugar lejano, muy lejano a veces: tu propio cuerpo.

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Writing this post about my experience at Las Caldas Villa Termal is a little problem: I don’t know how to begin my text. I have lived and felt so much in three days than a blog and its words aren’t enough to translate my feelings. I’ll start telling you that after only 24 hours, my body was no longer the same. I feel like to continue saying that I discovered, thanks to the stunning art and passion of a very special chef, that vegetables are so much more than what people think, that the flavors and textures they offer are infinite, and that eating healthy and vegetarian is as (or even more) tasty and grateful as ingesting caloric food and heavy pieces of meat. Of course, I can’t help mentioning the amazing team of the hotel. About the contents of my stay? Detox menus,  haute cuisine, inspired in part by Chinese medicine and based in a list of low calories and high nutritional power food, beauty treatments such as ‘Hydro Fango’ (where they cover your body with algae) and bioenergetic stimulation (through massage and currents in certain parts of your body) every morning, and an absolute discovery: the Watsu experience. It is a kind of massage into the water. Its main feature is to let yourself go and be hold by a person, the masseur, and trust him or her. I don’t want to tell you more about it, because I think it’s impossible to describe in words. I can only say that I’ve never created such a deep relationship with a stranger in such a short time. And what else? As days past, you notice that your body becomes lighter, your rhythm is going down, but the hotel, its amazing facilities, its beautiful green surroundings and everything make you want it so. Everything is nice, quiet, and I swear I reconnected with a part of myself that I had forgotten: the natural rhythm and tranquility of my body. Three days were too short and I wish I could have stay longer. Yes, it is true, Asturias is my beloved homeland, but I promise you that I will add Las Caldas to my repertoire of terrestrial paradises. A paradise that makes you travel to a place that’s far away, sometimes very far: your own body.

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Caldas_2Gracias infinitas a Ricardo y a Aurora por hacer de cada paso por el restaurante Viator el mejor momento del día, a Lore y a Fabiola por las charlas y risas y por sus manos benditas, a Irene por esa experiencia única, a Adolfo por sus cócteles exquisitos y a Fernando, Irma, y Marina por haberme hecho sentir como una princesita.

Y gracias, Raquel, por ser tan increíble y compartir esta experiencia conmigo.

*Programa disponible a partir de Enero de 2016

Osiris Martínez

Osiris Martínez

- Periodista - Motivadora - Nómada Digital -

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