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Dress: Miranda for Lydia

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Total look de Raúl Salado, sandalias Birkenstock y bolso de Chanel

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Top: C&A / Bikini: Oysho

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Bikini: Etam

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Jumpsuit / Mono: Etam

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A veces, parece que la vida es simplemente una sucesión de viajes de ida y vuelta. Nos pasamos el tiempo yendo y viniendo: a casa, al trabajo, hacia un nuevo amor, una desilusión, un destino paradisiaco…

Ayer, tras un mes fuera de casa, me tocó volver. Esta vez, me había ido en busca de paz, tranquilidad, ilusión, desconexión y fuerza para continuar. El verano siempre me trae muchas buenas energías, y las necesitaba más que nunca.

Para asegurarme una buena dosis de felicidad, tenía claro mi destino: el hotel Grand Palladium Palace de Ibiza. Pocos lugares me hacen sentir tan ‘en casa’ como ese resort. Volver a alojarme allí cada verano es como regresar a casa. Su equipo forma ya parte de mi familia veraniega, y mis visitas a la isla se convierten en una experiencia tan gratificante que vuelvo a Madrid siempre muy triste, pero como nueva. He bailado, reído, comido, descansado, y sonreído sin cesar. Echo ya de menos a mucha gente de allí y se me nubla el cielo cuando pienso que mi estancia de este año terminó ayer. A veces, volver es durísimo. Pero siempre queda una esperanza y un rayo de luz: y es que siempre, siempre te puedes volver a ir.

Sometimes, I think that life is just a kind of succession of round trip tickets. We spend our lives going to and coming back from home, work, new relationships, breaking ups, disappointments, beautiful destinations and places…

Yesterday, after being a month away from home, I finally came back. This time, I had left looking for peace,illusion, disconnection and strength to keep going on. Summer always brings good vibrations and energy and I needed it more than ever this time. In order to be sure I would achieve by goal, I knew what destination was the perfect one: the Grand Palladium Palace Ibiza Hotel. There’s no place like this one on earth that makes me feel so much at home. Going back there each summer feels like going back home. The members of the crew of the resort are like my family, and spending a week there always makes me feel good and happy. I danced, laughed,ate, rested, and smiled more than I ever did. I already miss its people and energy and feel so sad to be in Madrid already. Sometimes, coming back is hard. But hey, there’s always hope and a ray of light in the darkness: you can always, always leave home and go there again.