Ubud

YogaUbud
Yoga Class in Ubud

Me habían hablado de Ubud, me habían avisado. Me lo dijeron: ‘Osiris, Ubud te va a encantar, te vas a querer quedar más’. Tenía 4 noches cerradas en la ciudad y muchas ganas de vivir lo que me podía ofrecer su cultura, sus templos, restaurantes, y sitios de interés. Y, al igual que te tiembla el cuerpo y sientes mariposas en el estomago cuando un flechazo amoroso te presenta al nuevo hombre de tu vida, sentí un amor espontáneo y probablemente eterno por Ubud.
Primero, por la habitación de la maravillosa villa que me serviría de hogar para esa primera parte de mi estancia por la zona. Las villas Dedari se encuentran inmersas en plena selva, con una piscina increíble y un equipo tan atento y detallista que me sentí mimada como si estuviese durmiendo con mi propia familia.
Luego, por Ubud y su energía. Es verdad que la ciudad ya tiene unas cuantas calles Westernizadas, como dicen aquí, invadidas poco a poco por negocios destinados a los turistas, calles llenas de ‘guiris’ con sus mapas y sus definidos circuitos.
Pero si sales de esas calles invadidas, la esencia de Indonesia y Bali te atrapa enseguida. Comer en un Warung de calle, con únicamente habitantes de aquí se ha vuelto, sin duda, en mi experiencia favorita. Estoy aprendiendo poco a poco a comunicarme cómo puedo en su idioma, que me fascina, y sentarte a comer en esos sitios que muchos definen como insalubres pero que me parecen una maravilla, me da una paz que no puedo ni definir.
Mis días por Ubud podrían definirse con la palabra ‘paseo’. Elegí vivir la ciudad por mi cuenta, caminando por sus calles, entrando en su maravilloso palacio Real, en el que pude asistir a varias clases de baile en directo. Una de las principales riquezas culturales de Ubud es esa: sus bailes tradicionales. El domingo por la mañana, en el palacio, los profesores enseñan a sus alumnos los pasos y, cada noche, en distintos lugares de la zona, uno puede asistir a un espectáculo. Hay mucho, mucho que ver en Ubud.
Probar una clase de Yoga a solas con una profesora en su propia casa, caminar y perderme por los arrozales cercanos a la ciudad, y sentarme con una anciana a tomar agua de coco a la sombra de un banco de bambú, hablar con viajeros solitarios y compartir experiencias y sentimientos disfrutando de un plato local… Indonesia está regalándome momentos que no borraré jamás.

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I had heard of Ubud, I had been warned about it. They told me: ‘Osiris, Ubud will amaze you, you’ll want to stay forever’. I had 4 nights booked there, and was so excited to get to know what its culture, temples, restaurants, and attractions could offer me.
And you know what? They were right, and I felt deeply in love with the city.
First, the room of the wonderful villa that would be my own home for the first part of my stay in the area was breathtaking. The Dedari villas are immersed into the jungle, with an incredible pool and such attentive and considerate team that makes you feel you are surrounded by your own family.
Then, because of Ubud and its energy. It is true that the city already has a few streets invaded by the ‘Western’ people, as they say here, gradually full of business for tourists, full of occidental people who walk around with their maps and their defined circuits.
But if you leave these invaded streets, the essence of Indonesia and Bali grabs you right away. Eating in a ‘Warung’, in the street, with only foreigners here has become undoubtedly my favorite experience. I’m learning slowly how to communicate with them, learning words from their beautiful language, that fascinates me, and sit down to eat at those places that many define as unhealthy but seem wonderful and delicious to me, gives me a peace that I can’t define.
My days in Ubud could be defined by the word ‘walk’. I chose to live the city on my own, walking through its streets, entering his wonderful Real Palace, where I attended various kinds of dancing classes. One of the main cultural richeness of Ubud is this: their traditional dances. On Sunday morning in the palace, teachers show their students the steps and a show takes place each night in different places of the town. There is so much to do in Ubud.
Trying a yoga class alone with a teacher at her home, walking and getting lost in the nearby ricefields, and sitting with an old woman to take coconut water under the shade of a a bamboo bench, talking to lonely travelers and sharing experiences and feelings enjoying a local dish … Indonesia is giving me moments that never I’ll never forget.

Dedarivillas
Dedari Villas
Ubud
Ubud
Ubud
Ubud
Ubud
Ubud
Ubud
Ubud
LaundryUbud
Laundry in Ubud
Warung in Ubud
Warung in Ubud
Ubud
Ubud
DedariVillas
Dedari Villas
ubudmarket
Ubud’s Market
UbudRiceField
Rice field in Ubud
Dedari Villas
Dedari Villas
DedariVillas
Dedari Villas
WarungMinaUbud
Warung Mina, Ubud
Ubud
Ubud
Dedarivilla
Dedari Villa
WarungMinaUbud
Warung Mina
Ubud
Ubud
UbudPalace
Dance in the Palace, Ubud
Dedarivilla
Dedari Villa
Osiris Martínez

Osiris Martínez

- Periodista - Motivadora - Nómada Digital -

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